La policía, que ha pinchado el teléfono del presunto doble asesino, está planeando su detención. Una docena de agentes esperan ocultos en el centro de reinserción social donde él ha dicho por teléfono que va a dormir. Mientras tanto, los investigadores revisan las imágenes de las cámaras de seguridad y las llamadas telefónicas para analizar sus movimientos en las horas previas al crimen y así poder reconstruir los hechos.