El pueblo de Mejillones levantó el rumor de que Rafael Domínguez está muerto y comenzaron a cobrar el dinero que Jovanka prometió. La gitana, preocupada por los dichos de la gente, llegó hasta la casa de Rafael a comprobar con sus propios ojos si estaba muerto. Rafael, muy alterado le pidió a Jovanka que se fuera de su casa y que no era bienvenida en su hogar ni en Mejillones