Juan ya no sabe qué hacer y decide confesarse con su amigo, el padre Simón. Juan dice sentir un profundo amor por Jovanka, un amor que lo tiene complicado y que va más allá de la amistad o de la relación que debe tener un religioso. Su amigo le aconseja que vea esto como una prueba de y que no se preocupe, ya que él eligió el camino de Dios.