Berto Romero quiere que Miguel Maldonado, ‘el más dotado para la comedia de entre todos los cómicos’, le enseñe a hacer esos ruiditos tan personales que hace y, ya de paso, que se quede de invitado para ayudarle a contestar lo absurdo de las preguntas que llegan a “El Consultorio de Berto”.
¿Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad? ¿Si Berto fuera presidente de una mesa electoral tendría privilegios? ¿Qué significa ‘ponerse mirando a Cuenca’? ¿Cuántas palmadas hay que dar para que se considere un aplauso? Todas y cada una de las preguntas obtienen las respuestas que merecen para bien o no tanto...