Uno de los sueños de Chema era concursar en Pasapalabra y desmostrar que es un hombre culto con un gran vocabulario. Gracias a Lorena consigue ir al programa pero la mala suerte, y los líos en los que se meten los vecinos de Esperanza Sur de forma constante, hace que una de las abuelas del barrio que se ha hecho camella le venda unas pastillas que el confunde con grajeas de cafeína para estar a tope en el rosco.