Hay miradas que no son inocentes. Mirar y ser mirado forma parte del juego social, del coqueteo, incluso del ego… pero hay una línea que, cuando se cruza, convierte la curiosidad en algo turbio, invasivo y, a veces, directamente delictivo. Porque no todo el que observa lo hace con admiración… ni todo el que se muestra busca ser visto. Hoy, en Bestiario, nos metemos en ese territorio incómodo donde el deseo se cuela por los ojos: exhibicionistas y mirones.
Desde quienes necesitan exponerse para provocar una reacción (miedo, rechazo, sorpresa) hasta los que encuentran placer en observar sin ser detectados, este episodio recorre las distintas formas en las que la mirada puede convertirse en una herramienta de dominación. Hablamos de parafilias como el exhibicionismo o el voyeurismo, de sus raíces psicológicas, sus tipologías más inquietantes y su papel como antesala en la escalada de algunos depredadores sexuales. Pero también de cómo la tecnología ha amplificado estas conductas: cámaras