Algo tan simple como estar en el lugar equivocado en el momento equivocado puede cambiarlo todo. A veces no hace falta una investigación brillante ni una confesión: basta una imagen, un descuido o un detalle aparentemente insignificante para que todo salte por los aires. Desde satélites hasta cámaras anónimas, vivimos rodeados de ojos que no descansan… y que, sin previo aviso, pueden convertir un secreto en evidencia. Hoy, en Bestiario, hablamos de eso: de cuando la suerte se tuerce y alguien (o algo) te caza.
Desde crímenes destapados por una imagen de Google Street View en la España rural, como el mediático caso de Tajueco, hasta asesinos como el descuartizador de Majadahonda o un capo mafioso oculto durante años en una tranquila localidad madrileña, desenmascarados por el rastro digital. También desapariciones resueltas décadas después gracias a una simple búsqueda en Google Earth, infidelidades expuestas sin querer por el mapa o situaciones tan incómodas como una kisscam