En 1985 los bancos abrían los sábados por la mañana y eran los días de mayor movimiento. Los comercios de la zona llevaban allí la recaudación de la semana. Y eso lo sabían los atracadores que, el sábado día 1 de junio, entraron en el Banc Sabadell de Valls con una pistola gritando 'esto es un atraco'. En un principio, sólo tenía que ser un atraco más, vaciar la caja fuerte y marcharse, pero la cosa terminará con sangre.