Desde 2004, la isla de Curazao alberga un centro de terapia con delfines para personas con discapacidades físicas o mentales. Cinco delfines ayudan a los pacientes, niños, jóvenes y mayores, a recuperar la alegría de vivir y la esperanza. Sin embargo, la eficacia y la seriedad de este tipo de terapia es cuestionada por la comunidad científica.