En el pasado, el tapir poblaba los bosques de todo el continente americano, desempeñando un papel importante en los ecosistemas al diseminar semillas con sus excrementos. Reconocidos por su hocico alargado en forma de trompa corta, estos mamíferos están en peligro de extinción. En Costa Rica y Nicaragua, los biólogos dedican toda su energía a la supervivencia de la especie.