En Bolivia, a las descendientes de las tribus indígenas andinas se las conoce como "cholitas". En la pista de patinaje más alta del mundo, a 3500 metros de altitud, estas jóvenes bolivianas montan en monopatín con sus faldas tradicionales: las"polleras". Su objetivo: demostrar que pueden hacer cualquier cosa, incluso practicar un deporte extremo tan popular entre los occidentales.