Tatiana-Mosio Bongonga es una de las pocas mujeres funámbulas: camina a gran altura sin arnés ni red. Con tan solo ocho años dio sus primeros pasos sobre la cuerda floja. Veinte años después y tras haber ganado la medalla de oro del festival mundial del Cirque de Demain, la acróbata francesa se ha convertido en una auténtica estrella.