En Zimbabue, la peluquería ha sido tradicionalmente un oficio femenino. Los pequeños salones no solo han servido como medio de subsistencia, sino también como espacios seguros para las mujeres en una sociedad dominada por los hombres. En los últimos años, cada vez más hombres se han incorporado a la profesión, generando desconfianza y tensiones entre las peluqueras.