En 2011, una joven de 22 años llamada Sian O'Callaghan desaparece sin dejar rastro. Preocupados al ver que Sian no da señales de vida, su novio y su familia deciden denunciarlo a la policía. El detective Steve Fulcher pone en marcha una concienzuda investigación y empieza a ordenar las piezas a partir de los últimos movimientos de la víctima, convencido de que Sian podría estar viva y retenida contra su voluntad.