La innovación militar se sitúa con frecuencia a la vanguardia de los avances tecnológicos. Hoy día, casi toda la tecnología del planeta le debe sus orígenes a inventos ideados con un único propósito: la guerra. Las torres de asedio móviles, las minas terrestres o los artefactos lanzallamas de la antigüedad disponían de capacidad para acabar con cientos de vidas en cuestión de minutos.