La lucha Elementos contra Sirius es interrumpida por los militares, que envía una nueva máquina de combate inspirado en Aquarion pilotado por Glen, que se recuperó por tener algunas de las plumas de Futaba implantados en él. Sirius intenta convencer a Silvia a abandonar los seres humanos y unirse a los ángeles de la sombra al igual que lo hizo, pero Apolo interviene para disuadirla.