Aunque su decreto real resulta ser hacer que los residentes le hagan ropa a sus ovejas esquiladas, Maria obliga a Recluta, Hoshi, Hermana y al último samurai a ser perros pastores. Luego, los residentes envían sus deseos río abajo cuando el deseo de Nino de que todos estén juntos para siempre se queda atascado en medio del río.