Juna viaja sola a un laboratorio en peligro de extinción debido a un desastre biológico. Sin embargo, el hombre a cargo no es otro que el padre de Tokio. Descarta las preocupaciones de Juna, viéndolas solo como las vagas visiones de una niña. Tokio llega, pero la fricción entre él y su padre solo calienta el debate aún más.