Invitada a pasar el fin de semana en casa de un compañero experto en puentes, Emma se encuentra atrapada en una casa diseñada para volverla loca. Su verdugo es Max Prendergast, un hombre con el que entabló amistad y al que traicionó tiempo atrás en Berlín. Entonces Steed acudió al rescate, pero ahora está en casa cuidándose un tobillo torcido.