Una escena del crimen con un símbolo de murciélago ensangrentado presagia problemas para Batman. Gracias a la campaña de desprestigio de Hattie Tetch, el Caballero Oscuro se enfrenta a un escrutinio público sin precedentes. Decidido a limpiar su nombre, Batman descubre un culto fanático de murciélagos liderado por un carismático profeta, el Monje Loco.