En la quietud después de la tormenta de Foxy, los BladeBreakers intentan descubrir quién o qué estaba detrás de su ataque, y cómo todo se vinculaba con la misteriosa Roca. Mientras tanto, Tyson llega a un punto de ruptura, desanimado y molesto por los constantes intentos de grupos fanáticos que intentan robar las bestias sagradas. Su ansiedad se desborda cuando convence a Kenny de crear una plataforma de entrenamiento extravagante para que el equipo practique.