Coco decide que la casa de Bing hecha de cojines de sofá es perfecta para jugar al lobo feroz.
Bing construye una casa con los cojines del sofá y Coco decide que es el punto de partida perfecto para jugar al lobo feroz con Sula y Charlie. Bing disfruta como un lobito hasta que no le dejan entrar en la casa que ha construido, momento en el que el juego pierde rápidamente su atractivo.