En plena Guerra Civil Inglesa, el Rey Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda está en las últimas, únicamente el noble Edmund Blackadder está de su parte. Blackadder confía en que no llegará a llevarse a cabo la ejecución del Rey porque no cree que nadie sea capaz de hacerlo, pero en cuanto descubre cuánto cobrará el ejecutor decide que a lo mejor debería cambiar de bando.