Un caso supuestamente claro: una mujer (Elena Wolff) empuja a su marido (Roman Binder) por la ventana de su oficina en un rascacielos durante una discusión y luego toma una dosis casi mortal de somníferos por desesperación. Sus mensajes de texto de despedida y las imágenes de una cámara de vigilancia apuntan a un delito sentimental. Aunque la solución parece obvia, la detective Laura Janda (Jaschka Lämmert) pide apoyo a su ex jefe ciego y predecesor Alexander Haller (Philipp Hochmair) y a su «mano derecha» Niko (Andreas Guenther). Intentan averiguar a través de Mia (Christina Scherrer), la mejor amiga del sospechoso en coma, quién podría haber engañado a quién en el aparentemente infeliz matrimonio.