Las barreras de coral son las ciudades del mundo marino, ocupan menos de una décima parte del 1% del suelo oceánico pero son el hogar de una cuarta parte de todas las especies marinas conocidas. Aquí existe una gran rivalidad por el espacio, la comida y por encontrar pareja pero también es un hábitat con grandes oportunidades.
Las colonias de coral pueden crecer durante siglos -posiblemente durante milenios- y pueden construir estructuras del tamaño de una casa. La mayor de sus ciudades es la Gran Barrera de Coral que ocupa 2.300 kilómetros a lo largo de la costa noreste de Australia. Más al norte se encuentra el Triángulo de Coral donde veremos cómo las tortugas verdes de Borneo viajan grandes distancias a lo largo del arrecife para encontrarse con peces cirujano y blenioideos. Estas especies se alimentan de las algas, los parásitos y la piel muerta de las tortugas.
En las Maldivas conoceremos a una familia de peces payaso. El grupo está dirigido por una hembra grande, su cara blanca la distingue como la jefa. El diminuto macho tiene que demostrar su valor así que trabaja incansablemente quitando los desechos y encargándose de todas las tareas domésticas. Otra de sus tareas es encontrar un lugar seguro para que la jefa pueda poner sus huevos.
Asegurar la continuidad de las especies es vital en el océano. Seremos testigos de cómo miles de meros mármol se reúnen en un lugar perdido de la Polinesia francesa. Para encontrar pareja deben ir a la zona más peligrosa del arrecife, el acantilado patrullado por cientos de tiburones grises. El desove tiene lugar una vez al año y dura menos de una hora, la mayoría de los miles de millones de huevos acabarán engullidos. Pero unos pocos, una pequeña pero crucial minoría, encontrarán otro arrecife que convertirán en su hogar perpetuando el ciclo de la vida.