Booth y la doctora Brennan estudian junto a su equipo los restos de una mujer que se hallaban enterrados y que encierran un gran misterio.
Tras realizar varias pruebas al cadáver, todo apunta a un asesino en serie que en ese momento ya se encuentra en el corredor de la muerte y que, por lo tanto, ha de tener un cómplice.
Pese a la conversación que mantiene Booth con el criminal, les resulta imposible hallar la identidad de la persona que lo ayuda. Al poco tiempo, algo en otro cadáver les pondrá tras los pista del siguiente crimen. Todo el equipo deberá trabajar a contrarreloj para salvar la vida de su próxima víctima.