Maki va al aeropuerto para tomar sus vacaciones. Como es de suponerse, al mismo que ella se va, hay problemas en la estación de policía. En los vestidores Miyuki descubre evidencia de un asesinato. En el mismo día Lilia busca evidencias de un hacker que entró al sistema de computadoras de la policía borrando datos. En pocas horas los oficiales descubren que muchas de sus posesiones personales han desaparecido.