BOND STREET, LONDRES, INGLATERRA: 18 DE ENERO. Sir Curtis está en una subasta donde un espejo antiguo, valorado en no más de dos mil quinientas libras, se vende por la friolera de nueve mil tras una reñida puja. El engreído comprador, la estrella del pop Terry Mitchell, se va a casa para admirar su premio, solo para ser baleado por uno de los oferentes perdedores.