En una aseveración ceremonial del machismo megalosaurio, el Jefe de Guerreros Earl, sus hijos y amigos varones se embarcan en un ritual sagrado (traducción: acampada), sin darse cuenta del monstruo enorme y espantoso que los espera en una emboscada. Mientras tanto, en casa, Fran y las chicas se reúnen viendo deportes de televisión, comiendo bocadillos salados y bebiendo cerveza.