Victoire y Jérémie están más que nunca bajo la influencia de Edith quien, gracias a ellos, amplía su red criminal. Las exigencias cada vez más complejas y el regreso de Sofiane a casa ponen a Victoire bajo presión. Embriagada por el desafío, lucha por administrar esta doble vida y, poco a poco, pierde equilibrio ante la mirada impotente de Jérémie, que intuye el peligro que les espera.