Después de que Martín les restregara su incapacidad para arreglar una de las cosas más normales, el inodoro, Frasier y su hermano Niles se deciden a intentarlo. A pesar de su buena intención, ninguno de los dos logra arreglar nada y se ven obligados a llamar a un fontanero que resulta ser el antiguo acosador de Niles.