Nozomu invita a Sōju y Sara al festival cultural. Después de que Sara causó un alboroto en el fantasmagórico café que la clase de Nozomu había puesto, sus compañeros de clase le permiten tener el resto del día libre para sacarla. En la sala del club de arte, Sōju puede dibujar retratos con los miembros del club de arte, pero cuando el festival llega a su fin, ella se desmaya. Nozomu descubre que uno de los pasteles de Sōju se ha ido y busca en el contenedor porque Sōju le dijo una vez que era precioso para ella.