El padre Jimmy Nance acude al bufete de Harriet y le habla de un hombre que confesó antes de morir haber declarado falsamente contra un hombre llamado Jeffrey Rollins, que fue sentenciado a cadena perpetua por el asesinato de su mujer. La abogada quiere ayudar a Rollins, pero sabe que si hiciera pública la confidencia de Nance, sería excomulgado por quebrantar el secreto de confesión, así que se pone manos a la obra para encontrar una alternativa que saque a Rollins de la cárcel sin traicionar la confianza del religioso.