Reyes no aparece, pero el operativo de búsqueda propicia la localización de una lancha hundida que va a aportar nuevas claves. Es una lancha de contrabandistas de diamantes africanos, que Fran descubrió buceando. Eran diamantes lo que se traía entre manos. Candela no puede admitir el fracaso en la búsqueda de Reyes o la ralentización de la investigación porque se vaya a celebrar La Bajada, una ceremonia que paraliza la isla cada cuatro años. En su desesperación, busca la complicidad de Díaz quien, como ella, está empeñado en descubrir al culpable. El asesino siente que la investigación se estrecha en torno a él. Piensa en huir, pero aún no ha encontrado los diamantes escondidos por Fran. Y desvía la atención hacia el falso culpable ideal: Díaz.
Tras el estreno de la segunda temporada de Paraíso, la apuesta estival teen de Movistar+, llega Cómo mandarlo todo a la mierda, la serie creada por Jaime Olías y Pablo Sanhermelando para HBO Max. Compuesta por seis episodios de unos 20 minutos, la serie tiene una propuesta muy diferente a la de la plataforma de streaming española, y plantea un road trip improvisado (y secreto) organizado un grupo de adolescentes con ganas de mandarlo todo… a pastar.
La protagonista es Alba (Naira Lleó), una joven callada que pasa desapercibida en su instituto nuevo. Cuando los profesores anuncian que ese año no habrá viaje de fin de curso, a Alba se le cae el mundo encima. Enseguida entendemos que su carácter introvertido y su disgusto no son casualidad: para ella, ese viaje era la manera de distanciarse de su complicada situación familiar y de acercarse un poco más a la tan ansiada mayoría de edad.
Hasta que descubre que algunos de sus compañeros (Óscar Ortuño, Sergi Méndez, Nadia Al Saaidi, Gabriel Guevara y Malva Vela) se han compinchado para ocultar la verdad a sus padres y hacer su propio viaje de fin de curso en furgoneta. Solo hay tres reglas: no publicar en las redes sociales, estar siempre en movimiento y tener claro que no hay vuelta atrás.