Candela está decidida a aclarar el caso de narcotráfico que Díaz le había confesado al final de la temporada anterior. Pero Díaz no está dispuesto a colaborar. Teme a las represalias de la gente de Samir. Sus peores temores se ven confirmados: alguien envía un sicario a matarlo. Este nuevo caso criminal se cruza en el trabajo de Candela con un asunto muy desagradable, un conflicto por la custodia de unas menores, Ágata y Dácil, en el que ni Gaspar ni Lucia, los padres, están dispuestos a ceder.
Tras el estreno de la segunda temporada de Paraíso, la apuesta estival teen de Movistar+, llega Cómo mandarlo todo a la mierda, la serie creada por Jaime Olías y Pablo Sanhermelando para HBO Max. Compuesta por seis episodios de unos 20 minutos, la serie tiene una propuesta muy diferente a la de la plataforma de streaming española, y plantea un road trip improvisado (y secreto) organizado un grupo de adolescentes con ganas de mandarlo todo… a pastar.
La protagonista es Alba (Naira Lleó), una joven callada que pasa desapercibida en su instituto nuevo. Cuando los profesores anuncian que ese año no habrá viaje de fin de curso, a Alba se le cae el mundo encima. Enseguida entendemos que su carácter introvertido y su disgusto no son casualidad: para ella, ese viaje era la manera de distanciarse de su complicada situación familiar y de acercarse un poco más a la tan ansiada mayoría de edad.
Hasta que descubre que algunos de sus compañeros (Óscar Ortuño, Sergi Méndez, Nadia Al Saaidi, Gabriel Guevara y Malva Vela) se han compinchado para ocultar la verdad a sus padres y hacer su propio viaje de fin de curso en furgoneta. Solo hay tres reglas: no publicar en las redes sociales, estar siempre en movimiento y tener claro que no hay vuelta atrás.