Se dice que cuando un jugador de fútbol está perfectamente concentrado, su energía puede tomar forma en una “Espíritu Guerrero”. Esto demuestra ser verdad cuando Victor Blade muestra su propia Espíritu Guerrero. Pero Riccardo, puesto al límite inspirado por Arion y decidido a salvar el club de fútbol del Raimon, llama a su propio Espírtu Guerrero, deteniendo el tiro imparable de Victor. Victor y Riccardo están a punto de chocar cuando se decide que el partido se ha acabado. Los Caballeros Templarios se marchan, jurando regresar, y dejando el equipo de fútbol del Raimon en ruinas. Ante la amenaza del Sector Quinto, muchos miembros abandonan el club, pero Arion sigue queriendo unirse. ¿Qué hará Riccardo?