La estrategia de Arion contra el Dragon Link fracasa, causando más daño al Raimon que a sus rivales. Sin confianza y sintiéndose incapaz de ganar, Arion está a punto de rendirse cuando aparece alguien. Cuando el entrenador Evans le pregunta a qué quiere jugar, Arion responde que quiere jugar al "auténtico" fútbol, guiado solo por la emoción, a lo que siempre ha jugado el Raimon.