Mary sigue convulsionada por la avalancha de emociones que le provocó tener que detener a su padre, James, cuando este apareció inesperadamente en su puerta tras haber estado desaparecido sin dejar rastro durante 30 años. La situación va de mal en peor cuando el agente especial Robert O'Connor, el agente del FBI «favorito» de Mary, le exige su ayuda para conseguir que James facilite información crucial sobre su antiguo cómplice, Cormack «Sully» Sullivan, uno de los diez más buscados por el FBI.