Viktor Karras, un acaudalado fabricante de juegos de mesa, celebra su cumpleaños por todo lo alto en su mansión, situada en una isla. Se organiza una «murder party» para la ocasión y, apenas se simula el primer crimen, se comete un segundo asesinato, este sí real. Las lluvias torrenciales aíslan la mansión del resto del mundo, encerrando juntos a Barnaby, Winter, los sospechosos y, entre ellos, al asesino.