Todo va de mal en peor, aunque Takuma y Hotaru han conseguido huir, Kikuri los delata y están a punto de ser asesinados. Por fortuna el hermano de Hotaru, el detective Meshiai, resulta estar vivo y les salva la vida. Desafortunadamente, es mandado al infierno por uno de los ciuadanos, el último que no había tirado de un muñeco de paja y pensaba que todo eso estaba mal. Tras la enviada al infierno del detective, a Hotaru no le queda otra opción: el único modo de que todo termine y ya no los persigan más es yendo al infierno, de modo que escribe el nombre de Takuma en el Correo del Infierno, para que los dejen en paz, aún sabiendo las consecuencias.