Mientras Mitaka se sienta con una cita sin nombre viendo una película, comienza a aburrirse con toda la situación. De repente, en la pantalla aparece un perro, enviando a Mitaka a correr hacia el vestíbulo. Tomándose el tiempo para recuperar el aliento, una mujer lo nota y se acerca. Sucede que es Akemi, y ella se da cuenta de lo mal que se ve. Cuando el perro ladra, Mitaka se pone nervioso de nuevo, y Akemi finalmente descubre su temido secreto, que está aterrorizado por los perros. Akemi le promete ayudarlo a superar su miedo. Al día siguiente, Akemi deja a Maison Ikkoku más feliz de lo que nadie la ha visto en mucho tiempo. Ella se encuentra con Mitaka en la Estatua de Hachiko y ellos acuerdan ir a almorzar antes de comenzar, pero Akemi quiere que Shun intente acariciar la estatua, lo que él no puede hacer. Al ver lo traumático que es el miedo de Mitaka, Akemi decide que necesitará más ayuda, y por eso le cuenta a Yotsuya, a Godai ya la señora Ichinose sobre el dilema del entrenador. Cuando Yotsuya se encuentra con Mitaka, se entera de que cuando era niño, Mitaka se coló en un gran doghous.