A lo largo de la cuerda, los caminantes han hecho un espeluznante descubrimiento, y su número disminuye a medida que crece la disensión. En el observatorio, la policía ha perdido la esperanza de encontrarlos, pero Agnes se niega a afrontar la realidad. Cuando Ulrik comprende por qué fracasó su experimento científico, ella recupera la esperanza y decide encontrar a Bernhardt cueste lo que cueste. En el otro extremo de la cuerda, los dos últimos caminantes vuelven a encontrarse.