Fermín y Vicente se dan el 'sí, quiero' en el desenlace de la décima temporada. Un palacete del siglo XVIII es el escenario de esta peculiar boda de la que todos sus vecinos son testigo. Pero la larga lista de espera del lugar obliga a los contrayentes a idear un plan. Mientras, Yoli y Menchu se obsesionan con finalizar los últimos ajustes de sus estilismos para las nupcias y acaban inmersas en un grave contratiempo familiar. Por su parte, Enrique mantiene un tenso enfrentamiento con Antonio ante la negativa del pescatero a devolverle el dinero que le prestó. Para solucionar el conflicto problema, Alba está dispuesta a devolver a su novio la cantidad adeudada por su padre. Pero la convivencia en casa de los Recio se complica más por la presencia de sus respectivas parejas de forma permanente. Además, los hijos de los Cuquis denuncian a Amador y Maite para que la justicia les retire su custodia.
La magia de la comedia en "Aquí no hay quien viva": ¡No te la pierdas!
Desde su estreno en 2003, Aquí no hay quien viva ha dejado una huella imborrable en el corazón de los televidentes españoles. Esta icónica serie de comedia, creada por Alberto Caballero, Laura Caballero e Iñaki Ariztimuño, nos sumerge en las peripecias diarias de los inquilinos del edificio ubicado en la calle Desengaño, 21. Con un total de cinco temporadas y 91 episodios, cada uno está repleto de situaciones hilarantes que reflejan con agudeza las costumbres y problemas sociales contemporáneos.
La historia comienza con Roberto y Lucía, una joven pareja que se muda al edificio con esperanzas y sueños. Sin embargo, su primer día se convierte rápidamente en un caos épico: desde perderse entre las llaves del portero hasta lidiar con un grifo abierto que causa estragos entre sus vecinos. Este episodio inaugural establece el tono cómico y algo caótico que caracteriza a toda la serie. Pero lo que realmente hace brillar a Aquí no hay quien viva son sus entrañables personajes; como Emilio Delgado Martín, el simpático portero interpretado por Fernando Tejero, cuya filosofía relajada choca divertidamente con las tensiones del resto de los vecinos.