Encuentran el cadáver de un hombre en el fondo de un barranco. Todo apunta a un accidente. Constance y Boris descubren que la víctima era un hombre decidido: un apasionado estudioso de las aves y un ferviente defensor de su protección, pero, sobre todo, un padre soltero dispuesto a todo para entender por qué su hijo adolescente llevaba tiempo huyendo de él y comportándose de forma extraña. Nuestros jueces recorren las últimas horas de la víctima y se dan cuenta de que acababa de hacer un descubrimiento sobre la vida íntima de su hijo. Lo que le llevó a la perdición.