Aunque pensaba que estaba muerto, Clara encuentra a Yann Guilbert, el hombre que la crió. Herido, este le revela a Clara los secretos de su secuestro, incluyendo el nombre de uno de sus captores: Baptisti. Aurore intenta entender quién fue el instigador del secuestro, pero se encuentra con la desaparición de algunas pistas. Ahora es obvio para ella: hay un topo en la policía.