Un año después de la muerte de Albert, las cuestiones que rodean su personalidad y la de Solange siguen siendo numerosas. Pero de repente, las respuestas explotan en la cara de Adrien, derribando todo lo que creía saber de esta odisea criminal convertida en una obsesión íntima. Al mismo tiempo, el policía Carrel es encontrado por su colega, un descubrimiento que la pone en la pista de Adrien. Éste ve su mundo derrumbarse: su madre tiene las llaves de los misterios sangrientos de su pasado.