Esta ingeniosa mezcla de animación e imagen real sirvió para presentar al personaje de Bosko, un personaje adorable y siempre jovial. El animador Rudolf Ising se sienta en su tablero de dibujo y ante nuestros ojos crea a Bosko, quien cobra vida y nos muestra "lo que puede hacer" en una serie de ágiles rutinas musicales y cómicas.