El día de Navidad, Sylvester cambia las etiquetas de sus obsequios por las de su dueña, la abuela. La abuela se desconcierta cuando su "regalo" es un ratón de goma, pero luego se da cuenta de lo que ha sucedido cuando Sylvester eructa las plumas de Tweety. Piolín distrae a Sylvester con otro "regalo" de un gran bulldog que devora al gato.