Guiados por el terapeuta, los Magníficos deciden recrear el pasado de Vicente a través de una película. Entre delirios y alucinaciones, mezclando pasado y presente, el cineasta se ve a si mismo dentro de la película de su propia vida. Enfrenta la muerte de su madre y revive escenas de su infancia, de violencia y de sexo. Al finalizar el trance, Vicente ya no es el mismo.