El asesino todavía anda suelto y la investigación de Red está en crisis. El hospital de Londres ya no es un lugar seguro; se ha convertido en un cementerio de dolor. El asesino parece estar burlándose de Red. Kate está plagada de imágenes horribles que no comprende, ya que uno a uno los principales sospechosos son encontrados muertos. En una aterradora conclusión, Red se presenta a sí mismo como la última víctima del asesino.